Originalmente los dominios fueron pensados y diseñados para abreviar direcciones que una persona común no puede recordar. Podemos verlo como la vía rápida que usa tu navegador web para llegar al servidor en donde está alojado tu sitio web.

Sí no tuvieras un nombre de dominio, deberías de dar a tus visitantes o clientes la IP del servidor en donde está alojado tu sitio, así como el directorio en donde has colocado la información pública del mismo. El problema es exactamente ese, no todos podemos recordar direcciones IP y además en qué directorio del servidor se ha alojado la información.

Veamos un ejemplo.

Supongamos que el dominio 'raxa.mx' apunta a la dirección IP '150.140.130.120', ésta dirección IP apunta al servidor web que tienes contratado con nosotros, éste último ya tiene configurado algo llamado 'Host Virtual' para indicarle al servidor que información es la que se debe mostrar y en qué directorio está alojada.
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